La familia es importante, también para ascender económicamente

Después de casi medio siglo gastando billones de dólares en la Guerra contra la Pobreza, las cifras muestran que apenas le hemos hecho mella.

Si no se puede culpar del aumento de la pobreza a una falta de dinero, ¿entonces qué es lo que ocurre?

Una serie de importantes expertos en políticas públicas y de asistencia social, procedentes de todo el espectro político, se reunió recientemente en Washington D.C. para indagar sobre estas controvertidas cuestiones, en un momento en el que los republicanos se preparan para tomar el control de la Casa Blanca y de ambas cámaras del Congreso.

Celebrada por Opportunity America, un centro de investigación política que fomenta el ascenso económico, la conferencia de un día de duración contó con una serie de importantes pensadores y responsables de política pública, incluido el vocero de la Cámara Paul Ryan (R-WI), que ha solicitado una profunda reflexión sobre la lucha para reducir la desigualdad de ingresos y la pobreza crónica. Aunque los participantes difirieron en temas menores de política pública, hubo un amplio consenso acerca de que el trabajo, las capacidades educativas y la estructura familiar son de gran importancia de cara a reducir la pobreza.

Ron Haskins, un investigador del Instituto Brookings, de tendencia progresista, fue el más claro a la hora de resumir una serie de pasos que reducirían en gran medida las posibilidades de que una persona acabara viviendo en la pobreza.

“Si se siguen estas tres reglas: graduarse en la escuela secundaria, conseguir un trabajo y mantenerlo y casarse y esperar hasta tener 21 años para tener hijos, la probabilidad de vivir en la pobreza en cualquier momento de la vida es del 2%”, indicó Haskins.

“Si se infringen esas tres reglas”, continuó, “la probabilidad de vivir en la pobreza en cualquier momento de la vida es de más del 75%”.

El análisis de Haskins está en línea con otras investigaciones y estudios, que han obtenido resultados similares.

No obstante, conocer las reglas y seguirlas son dos cosas muy diferentes. Y a menudo en la práctica hay obstáculos que impiden que las personas escapen de la pobreza. Por ejemplo, ¿cómo pagan las madres solteras un gasto tan importante como la atención infantil, que supone casi tanto como la vivienda?

“No podemos exigir a las madres solteras que trabajen y que luego no puedan tener a nadie que cuide de sus hijos”, comentó Kiki Bradley, consultora y exadministradora del mayor programa de asistencia social económica del país en el Departamento de Salud y Servicios Humanos. “La atención infantil y el trabajo van de la mano. Tienen que coexistir”.

El cuidado infantil se reveló como uno de los principales debates de política pública durante las recientes elecciones presidenciales, al lamentar el presidente electo Donald Trump que no se hubiera hecho lo suficiente en este aspecto. “Para muchas familias, el cuidado de los hijos es ahora mismo su mayor gasto, incluso más que el de su vivienda”, expresó en un discurso en septiembre. “Sin embargo, en este tema se ha realizado muy poca labor normativa”.

Trump dio ese discurso el mismo día que su hija Ivanka publicó una columna de opinión en el Wall Street Journal, en la que defendía una deducción fiscal por hijo para las familias trabajadoras al tiempo que pedía la creación de cuentas de ahorro libres de impuestos que se pudieran utilizar para pagar los servicios de atención infantil.

Republicanos y demócratas atacaron esa propuesta por distintos motivos, pero la principal crítica fue que la propuesta desviaba beneficios hacia las clases medias altas y las más pudientes. Mejor dirigir la asistencia pública hacia los que verdaderamente la necesitan, comentó en su participación Angela Rachidi, investigadora que colabora en estudios sobre la pobreza para el Instituto Empresarial Americano (AEI).

Si el gobierno federal quiere realmente influir en la reducción del costo de la atención infantil para las madres trabajadoras, un crédito fiscal por hijo se quedaría corto, explicó Rachidi. Para cambiar la situación, Rachidi recomendó aumentar la ayuda para que las madres trabajadoras paguen la atención infantil hasta los $5,000-$6,000 anuales durante los primeros años de vida del niño.

Tras unas elecciones en las que la desigualdad de ingresos estuvo presente en todo momento, los responsables políticos y el presidente electo tendrán pocas opciones de afrontar muchos de estos espinosos asuntos que no siempre se pueden encuadrar fácilmente dentro de las líneas ideológicas de los partidos.

Israel Ortega es columnista sénior de Opportunity Lives. Puede seguirlo en Twitter: @IzzyOrtega.

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