El problema con las escuelas públicas: No cuánto sino cómo se gasta

Cada vez que se habla sobre el desempeño de la escuela pública, siempre hay alguien que dice que el pobre desempeño es por la falta de dinero. Es algo muy común y fácil de traer a colación para algunos, no porque sea fácil de demostrar sino porque suena plausible.

Aquí tiene algunos ejemplos:

  • “La financiación de la escuela pública no es equitativa”.
  • “No estamos invirtiendo lo suficiente en la educación pública”.
  • “Nuestras escuelas no cuentan con los recursos adecuados”.
  • “Necesitamos invertir más en el futuro de nuestros hijos”.

La financiación de la escuela pública lleva mucho tiempo siendo un asunto polémico; las escuelas de distrito a menudo demandan al Estado para que incremente su financiación. En 1973, la Corte Suprema dictaminó en San Antonio Independent School District v. Rodríguez que la educación no es un derecho federal y que la financiación la deben decidir los estados. Si la gente (p. ej., los sindicatos de profesores y sus partidarios) creen que la asamblea de su estado no está proporcionando una financiación suficiente, pueden utilizar los tribunales para obligar a que se haga un mayor gasto, y a menudo tienen éxito.

Pero el problema no es la financiación. Los defensores de esta postura pueden argumentar que están insatisfechos, ya que la financiación escolar debería ser mayor, pero no pueden negar el aumento de la misma. El verdadero problema es la distribución de esos recursos. El número de matriculaciones de estudiantes, el personal y los profesores han aumentado enormemente entre 1992 y 2014. Y los puestos administrativos se han disparado durante el mismo espacio de tiempo.

No se trata de un nuevo fenómeno. Lleva dándose desde hace bastante tiempo. Ben Scafidi, profesor de la Universidad Estatal de Kennesaw, ha investigado esta cuestión. Utilizando las cifras que ha obtenido del Departamento de Educación y de un estudio de la Fundación Friedman sobre los resultados de la opción escolar, Scafidi halló que entre 1950 y 2009 la población estudiantil creció un 96%, mientras que el personal administrativo lo hizo en un sorprendente 702%. El total del personal escolar (empleados no docentes) se incrementó en un 386%, mientras que el personal docente lo hizo en un 252%.

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Entre 1992 y 2004, mientras que el crecimiento en estudiantes fue de sólo el 19%, el del personal fue mucho mayor:

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La disparidad en el gasto es ciertamente un problema, pero como demuestran estas cifras, la disparidad radica mayormente entre los gastos administrativos y de personal y los dedicados tanto a los estudiantes como a tener más profesores (o mejor pagados). De hecho, los administradores suelen contar con costosos beneficios que no están a disposición del profesor promedio. Aquí tiene un ejemplo en Chicago:

Cuando un distrito de una zona suburbana del norte del país trató de luchar contra los recortes en los programas estudiantiles y de personal de estos últimos años, la junta escolar mostró que dos importantes cargos administrativos tenían beneficios por valor de $450,000, según descubrió una investigación del Tribune.

Esos beneficios incluían$296,000 de matrículas escolares para graduados para la superintendente Nanciann Gatta y el superintendente adjunto para operaciones John Heintz, miembros del consejo legal del distrito, para asistir a la exclusiva Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. Gatta también recibió pagas extra de vacaciones y bonificaciones no incluidas en su contrato.

¿No le han llamado la atención esos $450,000 en “beneficios”? Para que conste, el salario de Gatta es de $341,000, lo que incluye sueldo y beneficios. El salario de Heintz es de $216,000. Los beneficios que recibieron fueron investigados en su momento y ambos fueron declarados de baja remunerada a tenor de $50,000 mensuales a costa de los contribuyentes para cubrir sus salarios y gastos. Dejando a un lado la cuestión de los salarios desorbitados y los costosos beneficios del personal administrativo, Scafidi hizo números y concluyó que si las escuelas públicas hubieran incrementado el personal no docente al mismo ritmo que sus estudiantes, las escuelas habrían ahorrado $27,100 millones anuales.

Si las escuelas públicas hubieran incrementado el personal no docente al mismo ritmo que sus estudiantes, las escuelas habrían ahorrado $27,100 millones anuales.ually

No a lo largo de todo el periodo, sino cada año. ¿Qué podrían hacer las escuelas públicas cada año con esos ahorros?

Para empezar, cada profesor de escuelas públicas podría percibir un aumento de $8,700.

Los gobiernos locales podrían reducir los impuestos sobre la propiedad, facilitando que más personas pudieran convertirse en propietarios de una vivienda.

Unos 3.4 millones de estudiantes podrían recibir $8,000 en becas de oportunidad para usarlas en escuelas privadas o parroquiales.

Desde un punto de vista político, el Partido Republicano podría acercarse a los votantes que lo han descartado en el pasado si pudieran promocionar sus ideas sobre las oportunidades educativas. En estos momentos, los sindicatos de profesores tienen mucha más influencia entre los demócratas. Por ejemplo, la evidencia ha demostrado que las escuelas chárter están teniendo un gran éxito en el estado de Massachusetts. Desde el punto de vista electoral, este año será una medida de la expansión del acceso a las escuelas chárter, lo que beneficiará a muchos niños de familias con bajos ingresos de este estado. ¿Adivina quién se opone ahora a la misma al tiempo que afirma respaldar a las escuelas chárter? La senadora Elizabeth Warren. Los demócratas dicen que se oponen a esta expansión porque los distritos escolares locales se verán perjudicados, aunque no hay ninguna prueba que respalde este argumento.

Si los conservadores pudieran acceder a los comunidades con bajos ingresos, mostrar cómo el dinero se puede gastar de un modo más eficaz y defender el punto de vista de la ampliación de las oportunidades, podrían empezar a romper el monopolio de los sindicatos de profesores en la gestión de la escuela pública, y lo que es más importante, mejorar las oportunidades educativas de nuestros hijos.

Jay Caruso es columnista de Opportunity Lives. Puede seguirlo en Twitter: @JayCaruso.

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