Cualquiera puede ser capitalista de riesgo

Antes de 2012, el gobierno prohibió que las personas con ingresos medios invirtieran en empresas privadas. Es cierto. A menos que se fuera un inversionista acreditado, era ilegal poseer acciones de compañías privadas. En otras palabras, si una compañía no aparecía en una bolsa de valores pública, las personas no adineradas no podían invertir en ellas. “No era lógico”, comentó Nick Tommarello, graduado del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y cofundador de WeFunder. “Quería invertir en mis amigos para ayudarlos a levantar sus empresas desde cero”.

Tommarello se preguntaba por qué tenía que ser así. “¿No vivimos en una economía de mercado? ¿No debería todo el mundo tener la oportunidad de invertir en las compañías privadas que le interesen?”

Él y otros dos cofundadores, Greg Belote y Mike Norman, cabildearon en el Congreso durante seis meses para modificar la legislación.

“La clave para cabildear es dejarse ver en todo momento”, comentó Tommarello. “Esa es la mitad de la batalla… simplemente estar ahí con datos cuando los necesitan. Sé que muchas veces no lo parece, pero nuestro gobierno está lleno de gente entre bambalinas que realmente está tratando de ayudar al país”.

Argumentaron que la ley estaba perjudicando la economía de libre mercado de Estados Unidos, al limitar la financiación de las empresas de nueva creación a una élite adinerada, y prohibiendo que los americanos que no fueran ricos pudieran invertir en esas nuevas compañías.

En 2012, Obama firmó la ley JOBS —  un proyecto de ley que eliminaba la prohibición de invertir en empresas a personas no adineradas y abría a toda la población dicha oportunidad.

Una vez instauradas “las microdonaciones de capital”, Tommarello, Belote y Norman lanzaron WeFunder, una plataforma de microdonaciones que pone en contacto a las nuevas empresas con los inversionistas de forma online. Su visión era la de darle a todo el mundo la oportunidad de invertir en empresas de nueva creación y poner en contacto a los fundadores de éstas con cientos de inversionistas y mecenas.

Pero la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) se tomó su tiempo para redactar una nueva legislación, concretamente cuatro años. Durante ese tiempo, Nick el emprendedor, Greg el programador y Mike el desarrollador empresarial crearon su plataforma, incorporaron empresas de nueva creación y lo pusieron todo aprueba con inversionistas acreditados. Y esperaron.

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El 16 de mayo de 2016, el Título III de la Ley JOBS se aprobó oficialmente. Para WeFunder, había llegado el momento. Abrieron su portal a todo el mundo, en menos de tres meses se habían inscrito 70,000 usuarios y 5,000 de ellos habían invertido más de $5 millones.

De los que invirtieron, el 29% puso la cantidad mínima de $100, el mejor ejemplo de microdonación.

“Todos los años y el dinero que habíamos dedicado a WeFunder cobraron sentido”, explicó Tommarello. “Ahora mismo, estamos en una posición magnífica”.

Puede que tenga razón. Un escenario parecido tuvo lugar en Reino Unido en 2012. Seedrs,

la plataforma de microdonaciones de capital líder en Europa, recaudó £222,000 y permitió la creación de tres empresas en su primer mes.

En febrero de 2016, menos de cuatro meses después, Seedrs anunció que se habían recaudado £100 millones a través de su plataforma.

Aunque Estados Unidos pueda parecer un espacio virgen, WeFunder no está sola en el mundo de las microdonaciones de capital. StartEngine, SeedInvest, Republic y (pronto) también Seedrs están creando plataformas similares a este lado del charco.

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Fuente:  WeFunder

Sin embargo, habiendo gastado medio millón de dólares en uno de los despachos de abogados más importantes del país para crear el espacio legal ahora existente, WeFunder básicamente estableció las normas que ahora deben acatar sus competidores. No resulta sorprendente por tanto que el 80% de todo el dinero destinado a microdonaciones de capital se invierta a través de WeFunder.

¿Es WeFunder una buena opción para Ud.?

Tommarello ofrece a Opportunity Lives un resumen del inversionista ideal de WeFunder y explica además por qué algunas empresas no son una buena opción.

Si quiere recaudar dinero, explicó, “WeFunder es para empresas que ya tengan clientes y necesiten expandirse. No es para dos tipos con una idea”.

Si quiere invertir, explicó, “Los inversionistas que usan la web son mayormente amigos o seguidores de la propia empresa”.

Por ejemplo, Hops and Grain, una cervecera artesanal de Austin, Texas, es una de las tres compañías que hicieron uso con éxito de WeFunder para recaudar $1 millón. De los 303 usuarios que invirtieron, el 70% eran fans de la compañía, mientras que el 30% eran inversionistas pertenecientes a la comunidad de WeFunder.

Tommarello cree que esa proporción 70-30 (fans-inversionistas) pronto se invertirá. En un año o dos, la mayoría de los usuarios serán inversionistas y una minoría fans de la propia empresa de nueva creación.

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¿Y qué sucede con el retorno de las inversiones? Los inversionistas de la plataforma WeFunder pueden obtener retornos de dos formas: la primera, vendiendo las acciones a un precio más alto, y la segunda, recibiendo beneficios hasta alcanzar un determinado múltiplo de su inversión. El primer tipo de retorno sigue el modelo del capital de riesgo tradicional: en el caso de que la nueva empresa quiera recaudar fondos adicionales de inversionistas profesionales, el capital de WeFunder (en forma de bono convertible o SAFE) se convierte entonces en acciones que por tanto se pueden vender.

Por ejemplo, uno de los casos más relevantes del éxito de WeFunder es Zenefits, una compañía de software de recursos humanos online que inició su búsqueda de financiación en WeFunder.

Cuando en 2014 Zenefits anunció anunció su segunda ronda de inversiones por valor de $66 millones, los primeros inversionistas de WeFunder tuvieron una revalorización de su inversión del 4,000%in 2014.

“Fue una gran mañana”, comentó Tommarello el día de la noticia. “Es divertido decirle a la gente que había invertido $5,000 que su inversión valía ahora más de $200,000”.

Aunque Zenefits es quizás un caso especial, el segundo tipo de retorno es más característico de Wefunder. Las empresas pueden optar por compartir sus ingresos con los inversionistas hasta un múltiplo preestablecido.

Por ejemplo, Red Bay Coffee en Oakland, California ofrece a los inversionistas una estructura de beneficios compartidos en la que este mayorista de granos de café paga a los inversionistas un 5% de sus ingresos netos, hasta el retorno del 100% del capital, más un 50% adicional (el pagaré queda asegurado por los activos de Red Bay Coffee).

Se dice que la primera “ronda” de financiación de un emprendedor tiene tres fuentes: la familia, los amigos y los tontos. La siguiente ronda de financiación normalmente implica un salto de gigante hacia el ámbito de los inversionistas profesionales, conocidos como “ángeles” y “tiburones”. WeFunder acorta la brecha entre la inversión casual y la profesional al ofrecer un modelo de “inicio en el mundo de la propiedad”, con el que las personas de ingresos medios pueden invertir en cualquier empresa privada de Estados Unidos.

Dave Schools es columnista de Opportunity Lives. Puede seguirlo en Twitter: @DaveSchools_.

Opportunity Lives

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