CÓMO PODEMOS AYUDAR A LOS REFUGIADOS SIRIOS A TRAVÉS DEL PATROCINIO PRIVADO Un niño sirio y su familia abandonan un campo de refugiados de Macedonia en su camino hacia Serbia / Foto: AP Por Kevin Boyd 28 septiembre, 2015

El sufrimiento de los refugiados sirios en su viaje hacia la seguridad en Europa es absolutamente descorazonador para la mayoría. Miles de sirios se han ahogado tratando de completar ese viaje. Mientras tanto, en un intento por contener este río de gente, los países europeos han vuelto a erigir los puestos fronterizos que eliminaron con el Acuerdo de Schengen en 1995.

Pero volver a erigir puestos fronterizos no oculta el hecho de que el mundo está afrontando una crisis humanitaria como resultado de la guerra civil siria. Se estima que 9 millones de sirios han huido de sus hogares desde que empezó la guerra en 2011. La situación de los refugiados sirios en los países vecinos se ha vuelto más precaria a medida que se ha ido reduciendo la ayuda internacional. Es por ello que los sirios lo están arriesgando todo en pos de una vida y un futuro mejores en Europa.

Mientras tanto, Estados Unidos solamente ha aceptado a unos 1,500 sirios. Y no porque el gobierno americano odie a los musulmanes o a los sirios; es una cuestión de costo. Al gobierno de Estados Unidos la reubicación le cuesta cerca de $16,000 por refugiado. Y cuando se empieza a hablar de reubicar a grandes cantidades de personas, los costos ciertamente se acumulan.

Y también se necesita tiempo. Normalmente hacen falta hasta dos años para que se apruebe la entrada en Estados Unidos de un refugiado una vez que Naciones Unidas ha recomendado su reubicación. Pero esos dos años podrían ser la diferencia entre la vida y la muerte. O cuando menos languidecer en un miserable campo de refugiados o tener que mendigar por las calles de Amán o Beirut.

Sin embargo, hay una forma de reubicar a un gran número de refugiados sin dejar que sean los contribuyentes americanos los que paguen el costo y acelerando los tiempos del proceso: El patrocinio privado de refugiados.

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Fuente: The Economist

El programa funcionaría de la siguiente manera: las organizaciones benéficas privadas y las personas a título individual podrían patrocinar las visas de los refugiados, sin tener que estar sujetos a ninguna cuota, y pagarían el viaje, los controles de seguridad y la ayuda para la relocalización que necesitasen. A cambio de agilizarles la entrada, los refugiados con un patrocinio privado no tendrían derecho a los beneficios de la asistencia social ni a otros programas de ayuda al refugiado que ofrece el gobierno de Estados Unidos.

El patrocinio privado de refugiados ya está en vigor en Canadá. La mayoría de los refugiados sirios aceptados por el gobierno canadiense este año han llegado mediante este método.

Estados Unidos ya ha probado en el pasado el patrocinio privado de refugiados. Entre 1987 y 1995, el Departamento de Estado autorizó la Iniciativa del Sector Privado para pagar los costos del proceso, el viaje, la atención médica y la reubicación de refugiados cubanos. En 1990, un programa piloto del Departamento de Estado costeó la reubicación de judíos soviéticos a través de dos organizaciones sin ánimo de lucro. Compárese ahora la autosuficiencia de los judíos soviéticos o los americanos de origen cubano con la comunidad somalí de Minneapolis, que fue reubicada con los medios tradicionales.

Ya hay americanos dispuestos a dar un paso adelante y ofrecer su ayuda. El presentador radiofónico y empresario de medios de comunicación, Glenn Beck, es uno de ellos. Beck ha pedido a sus oyentes y espectadores que recauden $10 millones para ayudar a los refugiados sirios. E incluso ha amenazado con introducir ilegalmente en Estados Unidos a cristianos sirios. En vez de tener que recurrir al tráfico de personas, ¿por qué no se podría permitir que la organización benéfica de Beck, Mercury One, patrocine a refugiados para que entren en Estados Unidos?

El patrocinio privado de refugiados ofrece una forma de ayudarlos a ser autosuficientes, de que contribuyan a la economía de nuestro país y a que aprendan a asimilar la cultura americana. Cuando hay una oportunidad de rescatar a personas que han sobrevivido al infierno, ¿no deberíamos aprovecharla? ¿No deberíamos dar la bienvenida a estas personas a nuestra brillante ciudad en la colina?

La respuesta es sí. No obstante, no deberíamos arruinarnos ni poner en riesgo nuestra seguridad nacional para hacerlo. Por eso, el patrocinio privado de refugiados nos ofrece la forma de abrir nuestras puertas y nuestros corazones, al mismo tiempo que se mantiene seguro a Estados Unidos y no se arruina a nuestro gobierno.

Kevin Boyd es colaborador en Opportunity Lives. Puede seguirlo en Twitter: @kevinboyd1984.